


Todo está dispuesto para ti. Tu viaje comienza cuando tú lo decidas.
A continuación, encontrarás el video de la Introducción al Acto 1 y la primera de las 12 estaciones. Dale play y permite que la música te guíe.
Gracias por tu valentía. Buen viaje.

Empezamos el viaje en nuestras raíces. En esta estación, exploramos con compasión la herida de la relación paterna, física o emocional, para entender cómo ha moldeado nuestra historia.

Honramos el vínculo con nuestra madre. Un espacio para mirar con amor la complejidad, los silencios y las luces de esta relación fundamental y comenzar a sanarla desde la comprensión.

Aquí, le damos la palabra a nuestro niño interior. Esta sesión es una invitación a escuchar su voz, a menudo silenciada, para descubrir los mensajes y anhelos que guarda en su corazón.

Exploramos el poder transformador de nuestras crisis. Esta estación es un homenaje a la "noche oscura del alma", ese momento de quiebre que no es un final, sino el verdadero inicio de nuestro despertar.
Un paso valiente hacia la liberación. Aprendemos a escuchar la sabiduría de nuestras cicatrices, tomando responsabilidad no desde la culpa, sino desde la compasión, para dejar de repetir patrones.

Esta estación es un acto de poder personal. Descubrimos el perdón no como un regalo al otro, sino como la llave que nos libera de las cadenas del resentimiento y nos devuelve nuestra paz interior.

Despertamos a nuestro poder como "Herederos Universales". Una sesión para tomar conciencia de los patrones heredados y elegir activamente romper las cadenas para tejer un nuevo legado de luz.

Celebramos nuestra fortaleza interior. Descubrimos que la verdadera resiliencia nace al tomar de la mano a nuestro niño interior, transformando la vulnerabilidad en nuestra mayor fuente de poder.

El bálsamo para el alma. Después del trabajo intenso, esta estación es un arrullo. Una invitación a acunarnos con ternura y a convertirnos en el refugio seguro que nuestro niño interior siempre necesitó.

El momento de celebrar quiénes somos. En esta sesión, nos damos permiso para soltar las máscaras y el miedo al juicio, para por fin atrevernos a cantar nuestra propia canción con alegría y libertad.

Expandimos nuestra conciencia más allá del "yo". Aquí sentimos el "tejido invisible" que nos une a todos, reconociendo que nuestra sanación personal es una luz que contribuye a sanar el mundo.

El cierre de nuestro ciclo. En esta última estación, abrazamos todo el viaje. Integramos nuestras raíces, sombras y luces para reconocer que todos los "ecos" del pasado forman la sinfonía de nuestro ser completo.

